Homenaje
por el Día de la Cultura Afroperuana
NICOMEDES
SANTA CRUZ Y SUS HUELLAS EN ZAÑA
Autor texto:
Luis Rocca Torres
Fotografía:
Sonia Arteaga
Museo
Afroperuano de Zaña
Artículo publicado en Diario La Industria-Chiclayo, Domingo 3 de Junio 2012
Nicomedes
Santa Cruz es considerado uno de los principales artistas latinoamericanos del
siglo XX. En sus obras hizo valiosas
referencias a la ciudad de Zaña, ubicada en la costa norte del Perú, pero muy poco se conoce sobre los viajes
realizados a dicha localidad, y sus vivencias.
El Museo Afroperuano de Zaña, presenta los resultados de sus estudios al
respecto, con motivo de la celebración el día 4 de junio de la Cultura Afroperuana en homenaje a la
fecha de su natalicio.
Nicomedes llegó a fines de abril de 1960 a Zaña, cuando tenía
cerca de 35 años de edad y ya era conocido por su programa en Radio Nacional,
un libro publicado y algunas
presentaciones artísticas teatrales. Ya en 1958
había fundado su conjunto “Cumanana”. Su entrada fuerte inicial ante el
público nacional fue por el lado de las décimas y luego desarrolló diversas
facetas artísticas. El pueblo de Zaña que cultiva las décimas desde siglos
atrás era muy aficionado a escuchar a Nicomedes por la radio y verlo físicamente
en el pueblo fue muy emotivo.
Logramos entrevistar el 18 de Mayo del
presente año a Manuel Cabezas Rivas, de 82 años, único sobreviviente de las
jaranas y reuniones amicales que tuvo
Nicomedes en Zaña. También tuvimos acceso a una fotografía inédita del
decimista con un grupo de zañeros y un artículo del propio Nicomedes que
escribió sobre su visita a dicha ciudad.
Acerca de los primeros momentos de su
llegada a Zaña el propio Nicomedes relata lo siguiente: “Mi primera visita fue
a las ruinas y mi primer contacto humano fue con el zañero Marcial
Sánchez…algunos vecinos en sus puertas me hicieron exclamar con alegre
sorpresa: ¡Cuánto negro!, a lo que una anciana nonagenaria me retrucó: “Que va.
Estos ya no son negros. Negros los de antes, los de mis tiempos. Esos si eran
negros”.
En la publicación mencionada se aprecia
una fotografía de Nicomedes rodeado de estudiantes al interior del Templo San
Agustín. También en dicho artículo el decimista menciona que le impactó mucho
en Lima, escuchar a Manuel Quintana “El Canario Negro”, interpretar la antigua “saña” con un estilo muy especial.
Quintana que fue uno de los mejores
cantantes de marinera limeña, estuvo en Zaña a comienzos del siglo XX y fue el
primero en interpretar en Lima las antiguos melodías de la ciudad norteña. Escuchar al “Canario
Negro” con la famosa fuga ¡A lundero le da! le
impresionó mucho a Nicomedes y por ello se interesó en conocer el pueblo
y su historia.
Manuel Cabezas es uno de los
principales guitarristas y cantantes de Zaña, Por tradición familiar se dedica
a las artes y es muy valorado por el
pueblo. Logramos localizarlo en su vivienda actual en Chiclayo. Junto a él
estaba su vieja guitarra. Nicomedes lo escuchó cantar en Zaña y se hicieron
grandes amigos. Él lo acompañaba con su bordoneo en las jaranas zañeras. Recuerda
que la primera vez que lo vio vestía camisa blanca y pantalón azul.
Una
foto histórica
Hay una foto muy valiosa en que aparecen
Nicomedes Santa Cruz con Manuel “Cholo” Cabezas, Medardo Caján, (guitarrista,
cantante de tristes, yaravíes y decimista), Manuel Oliva Sánchez, (cantante) y
un grupo de amigos. Todos los personajes
de la foto fueron identificados, con el apoyo de varias personas mayores de
Zaña. La imagen fue registrada por Gregorio Urbina Cabezas en el
patio interior de la casa de
Manuel Cabezas, ubicada en la Calle San Agustín, cerca al templo del mismo
nombre. Las cañas, los carrizos, que enmarcaban los interiores de las viviendas
son señales del ambiente rural.
 |
Foto de |1960. Nicomedes Santa Cruz en Zala (De izquierda a derecha) Medardo Caján Segura (cantante y guitarrista), María Caján Morante, Manuel Oliva Sánchez (cantante), Gualberto Urbina Cabezas, Nicomedes Santa Cruz, Elena Colchado Campaña, Manuel "Cholo" Cabezas (cantante y guitarrista) y su hijo Manuel Cabezas Tarrillo cuando tenía 3 años. Fotografía registrada por Gregorio Urbina Cabezas
|
Cantares
de Nicomedes
Manuel Cabezas dijo que quedó
impresionado cuando Nicomedes Santa Cruz les contó en rueda de amigos como hablaban
los antepasados afrodescendientes y les dijo así:
“Eco
curico callanga
callanga
senseburoco
que
no se acaba la pena
la
mueite etá con nosotros
malamba
sensecurore
a
mueito e murió toito
me
acuné curico”.
Tanto
le gustó a Manuel cabezas escuchar estas palabras que se las grabó para siempre.
También Nicomedes preguntaba, conversaba y recitaba décimas. Quería conocer la
música de antaño y la historia del pueblo.
Jaranas con chicha y platos típicos
Dice
Manuel Cabezas que “un día estaba Nicomedes jugando billar en el local de
Erasmo Urcia en el Parque principal.
Abel Colchado pasaba por ahí y lo reconoció y de inmediato lo invitó a
su casa. En el camino se fueron juntando
más amistades. Nicomedes se alojó varios días en la casa de Abel. Tomaba
la chicha de Zaña, los piqueos y las comidas típicas”. En aquellos tiempos los
corrales estaban llenos de animales. Los dulces caseros eran verdaderos
manjares y los principales platos eran el arroz con chancho, la chanfainita, la
salchicha, la rellena y los sabrosos y pequeños tamales.
Las
jaranas fueron en las casas de Abel
Colchado, Manuel Cabezas y Medardo Caján. Santa Cruz con mucha soltura recitaba
décimas y los demás le contestaban. Pero él siempre preguntaba por el gran
decimista zañero Cristian Colchado y quería conocerlo porque le habían hablado
mucho de él.
 |
FOTO DE 2012. Manuel
“Cholo” Cabezas, de 82 años,
guitarrista, único artista sobreviviente de las jaranas que tuvo
Nicomedes Santa Cruz en Zaña en el año 1960. El “Cholo” Cabezas actualmente
reside en Chiclayo y narró al Museo Afroperuano todos los acontecimientos y
anécdotas ocurridos en Zaña durante la llegada de Nicomedes. Se hicieron
grandes amigos. Cabezas informa que Nicomedes hizo varios viajes a Zaña. (Fotografía
Sonia Arteaga ).
|
Contrapunto
de décimas. El zañero Cristian Colchado versus Nicomedes Santa Cruz
Quizá uno de los acontecimientos más
importantes de la visita a Zaña fue la controversia que sostuvo Nicomedes con Cristian Colchado Zambrano considerado
uno de los mejores decimistas del norte del Perú. A nuestro criterio tal vez
dicho contrapunto de talentos, fue el último que tuvo don Nico en el Perú,
porque como bien se sabe, en Lima él ya no tenía rivales. Fue Nicomedes hasta
la casa de don Cristian en la ex hacienda Cayaltí, a unos diez minutos del
centro urbano de Zaña para la competencia.
La versión de Cristian Colchado, que ya hemos publicado
en el libro “La Otra Historia” es la siguiente: “Nicomedes vino aquí. Estuvo en
la casa sentado ahí. Yo estaba echado en mi cama. Vinieron ellos a San Agustín
a filmar una película. Mi hijita me dice ha venido un negro a verte. Buenas
tardes le dije…Me dijo yo soy Nico, trece años lo estoy buscando…yo le dije yo
soy Cristian”. Luego indica que Nicomedes le preguntó cuantas décimas tienes y
Cristian le respondió 204… “Una y otra
le dije…también el negro me contestaba”. Nicomedes quedó impresionado de la sabiduría y arte de
Cristian Colchado. No se pudo saber quien ganó el contrapunto, porque no había
juez. La controversia habría durado cerca de tres horas. Es que el repertorio
de ambos era muy surtido. Cristian dominaba el canto a lo humano y el canto a lo divino alto. Tenía
décimas de desafío.
Nicomedes en Zaña también escuchó
recitar décimas a otros artistas populares. Cuatro de ellas están incluidas en
su libro clásico “La Décima del Perú” publicada en 1977 citando a los
autores. Medardo Caján verseó aquellas
tituladas “En mi casa tengo un loro” y “Discutían los metales”. Por su
parte Abel Colchado recitó. “Cuando en
el agua se escriba” y “Una camisa sin mangas”. Todo ello está en la obra
mencionada.
Tristes
y yaravíes interpretados en Zaña
Los especialistas en música que llegan
a Zaña se sorprenden al escuchar tristes y yaravíes interpretados por
afrodescendientes y mestizos. La presencia de migrantes indígenas se ha
intensificado en Zaña desde fines del siglo XIX y uno de sus principales
aportes culturales ha sido los cantos de profundo dolor. En el ya citado artículo
de La Industria relata Nicomedes “Y empezaron los tristes y las verseadas;
aquellos cantando cuitas amorosas y éstos relatando crímenes pasionales,
leyendas de guapos y bandoleros o protestando airadamente la sistemática rapiña
que la Hacienda “Cayaltí” venía haciendo de todas las parcelitas de los
zañeros”. Relata el artista limeño “Luego cantaron a dúo Caján y Colchado un
doliente triste que nos aguó los ojos y puso en nudo en los corazones”.
La percusión en Zaña “checo” y cajón
En
el artículo publicado en Chiclayo en 1977, Nicomedes Santa Cruz hizo referencia
al checo, tomando en cuenta el testimonio del escritor José Mejía Baca
publicado en “El Comercio” en 1938.
Ya
en la década del 40 el cajón había llegado a Zaña y los mejores intérpretes
fueron Pedro Ortega y Medardo “Tana” Urbina.
Según relata Manuel Cabezas durante la visita a Zaña, en 1960 Nicomedes
conoció al famoso “Tana”, uno de los mejores percusionistas del norte. De esa
forma tuvo la oportunidad de escuchar el estilo incomparable del músico zañero
de tocar cajón.
La escena
de las lavanderas del río
Nicomedes Santa Cruz, fue hasta la casa
de don Juan Leyva, otro cantante y decimista zañero. El poeta limeño le
preguntaba sobre las lavanderas en el río. Al respecto Leyva le respondió que era
una costumbre muy antigua y lo acompañó hasta el río y le presentó a una de
ellas que precisamente estaba secando la ropa al sol. Como ustedes podrán apreciar esta
anécdota resulta interesante porque el
tema de las lavanderas en Lima estaba asociado a los “callejones de un solo
caño”. Y esa era una diferencia con el mundo rural de Zaña, en donde la
vestimenta se lavaba en el río usando grandes checos o calabazos partidos por
la mitad como recipientes.
Santa
Cruz ante afrodescendientes, andinos y asiáticos
Nicomedes debió haberse sorprendido al
encontrar en Zaña a personas procedentes de África, de los Andes y de Asia. Es
que todos ellos habían formado parte de la mano de obra de las haciendas
vecinas. Un descendiente de chino Antero Balarezo, estuvo en las jaranas e
improvisó versos delante del visitante limeño. En una crónica poética del
“chino Antero” relata algunos momentos de la estadía del poeta limeño en Zaña a
quien él le llamaba “El bigotón”.
El
aporte de Nicomedes a Zaña
El
aporte principal de Nicomedes es la difusión de las artes del pueblo de Zaña en
libros, artículos y producciones discográficas. Ha reivindicado la antigua
melodía de la canción “saña”, que era más alegre y frenética, tomando en cuenta
el testimonio del “Canario Negro”. También escribió algunos artículos sobre el
“lundú”, el “lundero” y el origen del tondero temas que han generado polémicas
hasta el día de hoy. En 1963 escribió en el diario “Expreso” un artículo titulado “Al undero le da ¡Saña!”. Esta
frase sigue siendo un misterio para muchos especialistas. En el álbum “Cumanana”
de 1964 dedica una sección a dicha
ciudad e incluye fotografías de los templos coloniales Nicomedes en una de sus
mejores décimas titulada “Ritmos Negros del Perú” menciona el canto de “saña”:
En la plantación de caña
nació el triste socabón
en el trapiche de ron
el negro cantó la saña.
Huellas del caminar de Nicomedes
Hace
ya cincuenta años Nicomedes estuvo recorriendo los vestigios coloniales de la
antigua ciudad de Zaña, rodeada de vegetación, conoció el río del mismo nombre,
estuvo caminando en las calles San
Agustín, Real, Independencia y fue hasta la famosa casa-hacienda de Cayaltí en
busca de un rival en décimas. Conoció a la mayoría de artistas de Zaña como
“Tana”, Leyva, Abel Colchado, Cristian Colchado, “Cholo” Cabezas, Manuel Oliva
Medardo Caján, y Antero Balarezo. Y tuvo la oportunidad de dialogar con Marcial
Sánchez, quien conocía la historia oral del pueblo. Hizo amistad con Fidel
Gamarra Reaño y Gualberto Urbina. Aquella casa del viejo Abel Colchado, donde
se alojó Nicomedes en 1960, en la calle Independencia, está intacta tan igual
que en aquellos días en que fue su
morada. El único artista sobreviviente de esta historia es Manuel Cabezas y la
guitarra que lo acompañó toda la vida. Él supo conservar la foto y los
recuerdos que hoy presentamos en homenaje al nacimiento de Nicomedes Santa Cruz
que fue el 4 de junio de 1925.

FOTO DE LA
INDUSTRIA. Imagen publicada por el diario La Industria el 17 de febrero de 1977
en su Revista “Lundero”. Se aprecia a Nicomedes Santa Cruz recitando décimas en
el claustro del antiguo templo de San Agustín en Zaña, mientras el público
presta atención. Esta foto ilustra un artículo de Nicomedes titulado” La Villa
Santiago de Miraflores de Zaña”.