sábado, 31 de julio de 2010

Nota de prensa

TAMBOR DE TRONCO AFROPERUANO
REVIVE SONIDOS ANCESTRALES

El tambor de tronco largo, antiguo instrumento de percusión que se había extinguido, fue rescatado por el Museo Afroperuano de Zaña y ahora se puede volver a escuchar sus impactantes sonidos, venciendo así al silencio. La obra fue culminada en Fiestas Patrias del 2010. De esta forma el Museo desde las campiñas del norte peruano continúa con el trabajo de revaloración de instrumentos musicales antiguos que estaban olvidados. El tambor de tronco se utilizaba desde la época colonial en la mayoría de asentamientos de afrodescendientes peruanos. Gradualmente fue desapareciendo. El Perú fue perdiendo sus tambores de raíces africanas como una larga agonía. Entre otros factores, la modernidad arrasó con una parte significativa de nuestras tradiciones. La gran mayoría de pueblos afrodescendientes de las Américas conservaron sus tambores antiguos. El Perú ya los había olvidado.
Desde noviembre del 2009 a la fecha el equipo de investigaciones del Museo Afroperuano ha realizado una intensa labor de revaloración y difusión de instrumentos de percusión como el “checo”, la “angara”, el “tambor de botija” y la “rasca rasca” o “carrasca” de caña de guayaquil.
El tambor de tronco largo, de un solo parche, reconstruido por el Museo Afroperuano de Zaña mide un metro de largo con un diámetro de 38 centímetros. Está hecho con un árbol de eucalipto, que tiene una madera dura. El tambor se hizo de manera rústica en una campiña del Valle de Zaña. El trabajo principal de hacer la abertura o “ahuecado” y darle forma al tambor fue obra de Rodolfo Zevallos Oliva de 72 años de edad afrodescendiente que consideramos un experimentado artesano rural del Valle de Zaña. La faena fue ardua. Empezó el 15 de junio y terminó esta primera fase el 25 de julio del 2010. Por el tamaño tan grande del tronco y su dureza, el señor Zevallos hizo herramientas largas de fierro (nuevo tipo de formones) para ahuecar la madera y usó un mazo de madera de zapote como martillo. Utilizó cinco herramientas rústicas antiguas. Dejó todo el tronco ahuecado y listo para la fase final.


El acabado del tambor de tronco largo incluía tensar el cuero. Esta labor fue realizada por los jóvenes zañeros Carlos Urbina y Enmanuel Briones que tienen experiencia de trabajo rural y también practican la música tradicional afrocosteña. Ellos se encargaron de colocarle el cuero de chivo, los aros, las soguillas y las cuñas para templarlo. Se unieron así dos generaciones para revivir su arte ancestral. La obra fue culminada justamente el 28 de julio del 2010.
Los dos jóvenes mencionados participaron en el mes de mayo del presente año en una anterior experiencia muy valiosa de reconstruir el tambor de botija de barro.
Diversos especialistas como Caitro Soto, “Pititi”, Nicomedes Santa Cruz, Rafael Santa Cruz Fernando Romero, Tompkins, y “Chalena” Vásquez han confirmado el antiguo uso musical del tambor de tronco afroperuano. Su extinción fue en la primera mitad del siglo XX. William Tompkins recogió en Chincha el testimonio de personas que recordaban haber visto el último tambor de tronco aproximadamente en el año 1950 precisando que en ese lugar se colocaba verticalmente para ser percutido.
Los tambores tradicionales de los africanos que llegaron al Perú desde la época de la conquista española tuvieron una diversidad de formas, tamaños y fueron confeccionados con una variedad de troncos. En las cofradías antiguas, en los galpones de haciendas, en los palenques y en las comparsas festivas, sonaron los antiguos tambores con arte y fuerza.
Para recrear los antiguos instrumentos musicales, el Museo Afroperuano de Zaña ha utilizado fuentes escritas, orales e iconografía (pinturas y dibujos antiguos). Una de las imágenes de mayor valor simbólico ha sido la acuarela de Francisco “Pancho” Fierro, titulada “Sigue la procesión cívica de 1821”, en conmemoración del día de la Independencia Nacional. En dicha fecha los afroperuanos salieron a las calles con sus instrumentos musicales pugnando también por su propia libertad. Precisamente en esa pintura se puede apreciar el tambor de tronco largo, que es cargado en hombros de dos afrodescendientes. Con aquella imagen y otras referencias de especialistas en la materia hemos logrado ya concluir esta nueva tarea.

Tres son los objetivos principales de reconstruir estos valiosos instrumentos musicales antiguos. En primer lugar mostrar y exhibir en el Museo Afroperuano de Zaña la riqueza cultural de los afrodescendientes con piezas de alto valor histórico; en segundo lugar re-introducir estos instrumentos musicales en el mundo artístico contemporáneo y en tercer lugar integrarnos con nuestros tambores afroperuanos al latido de sentimientos y sonidos de la diáspora africana en las Américas. Los tambores unen a los pueblos procedentes del continente de ébano.
En el África es tradicional el uso de los tambores con mensajes religiosos y artísticos. La espiritualidad y los sentimientos se transmiten a través de los instrumentos de percusión, cantos y danzas. En el Perú en el siglo XIX gradualmente se fueron extinguiendo y diseminando los rituales religiosos de origen africano. Por diversas razones fueron desapareciendo los tambores rústicos de origen africano en el Perú. Supuestamente todo había llegado a su fin en la primera mitad del siglo XX. El antiguo tambor de tronco afroperuano rústico, ya había pasado al olvido.

Danny Rivas y Darwin Callirgos tocando el tambor de tronco largo
Foto: S.Arteaga
Recién reaparece el tambor de tronco y renace en la campiña de Zaña donde antes vivieron y trabajaron hombres y mujeres esclavizados. Las nuevas generaciones hacen grandes esfuerzos por recuperar sus antiguas tradiciones musicales, los sonidos y la fuerza musical de sus antepasados. Y así retornan poco a poco los antiguos tambores, que nos unen con el África antigua y con los descendientes de 30 millones de africanos esclavizados que fueron trasladados a la fuerza a las Américas durante cuatro siglos. Así recuperamos ahora la alegría. Rescatar los instrumentos musicales antiguos de nuestros antepasados podría significar una revolución musical en nuestro país, porque retornan los espíritus de la diáspora africana con sus tambores y ancestrales sonidos. Ahora con nuestro tambor de botija de barro y el tambor de tronco largo nos reencontramos con nuestros bisabuelos que llegaron del África. Dichas piezas musicales están a disposición de todas y todos los que quieran revivir nuestras antiguas artes.
Zaña, Perú, 28 de Julio del 2010
Dirección del Museo Afroperuano, Zaña

sábado, 3 de julio de 2010

VIDEO DE LA HORA DEL "CHECO" (percusión)

EMPEZÓ EN ZAÑA (CHICLAYO-PERÚ) LA "HORA DEL "CHECO", UN ESPACIO DEDICADO AL APRENDIZAJE Y ENSEÑANZA DE ESTE INSTRUMENTO DE PERCUSIÓN.
LAS CLASES SE INICIARON EL SÁBADO 26 DE JUNIO DEL 2010 A LAS 5: 00 P.M EN EL LOCAL DEL MUSEO AFROPERUANO (Calle Independencia Nº 645) Y TENDRÁ LUGAR TODOS LOS SÁBADOS DE MANERA INTERRUMPIDA DURANTE EL MES DE JULIO.
EN ESTA PRIMERA JORNADA PARTICIPARON NIÑOS DE ZAÑA QUE  IMPRESIONARON CON SU TALENTO A DIVERSOS VISITANTES.
NIÑOS/AS, JÓVENES Y ADULTOS PUEDEN PARTICIPAR DE ESTA ACTIVIDAD EN LA QUE RECIBIRÁN CLASES DE MÚSICA DE "CHECO" Y DE OTROS ANTIGUOS INSTRUMENTOS MUSICALES.
SI QUIEREN APRENDER A TOCAR "CHECO"  ESTA ES TU OPORTUNIDAD!
DESCUBRE ESTE IMPORTANTE INSTRUMENTO SONORO!
TE ESPERAMOS!
PARA VER VIDEO DE UNA DE LAS SESIONES CON NIÑOS TOCANDO "CHECO" IR AL SIGUIENTE ENLACE: Zaña: Niños tocando "checo"

viernes, 2 de julio de 2010

VIDEO COMPLETO DEL TAMBOR DE BOTIJA CON JARANA EN ZAÑA.
El video contiene la reconstrucción y sonidos del tambor de botija. También música y canto con niños y jóvenes de Zaña(Chiclayo-Perú) que tocan diversos instrumentos de percusión. Se incluye la canción "ZAÑERITO SOY". Para ver video completo hacer click en el siguiente enlace: Tambor de botija-video completo

domingo, 20 de junio de 2010

TAMBOR DE BOTIJA
Historia de instrumento de percusión de
 afrodescendientes en la costa peruana

Por: Luis Rocca

Los afrodescendientes percutieron con sus manos el tambor de botija de barro en seis localidades de la costa peruana, hasta las primeras décadas del siglo XX. Está documentado que dicho bien cultural fue utilizado musicalmente en Pisco, Chincha, Cañete, Lima, Chancay y Zaña. El Museo Afroperuano ubicado en Zaña ha logrado reconstruir en junio del 2010 el mencionado instrumento a partir de los estudios realizados por diversos especialistas y relatos orales recogidos. Es probable que en otros lugares del país puedan descubrirse otros testimonios sobre el mencionado tambor.
Por el grado de expansión del tambor de botija a partir del siglo XVIII y por la simultaneidad de su uso a fines del XIX y comienzos del XX, podemos sostener que fue un elemento cultural común de los afrodescendientes en la costa peruana. La creatividad de nuestros antepasados se expresa en la utilización de elementos y materiales que encontraban en su entorno en la vida cotidiana para darle un sentido artístico. Consideramos que el conocimiento y uso de los instrumentos musicales de los afroperuanos permiten afirmar su identidad y son elementos de unificación.

Registros sobre el tambor de botija
A continuación presentamos de manera sintética los diversos aportes en torno a la confección y usos artísticos del tambor de botija:
Fernando Romero, en su articulo “Instrumentos Musicales en la Costa Zamba”, publicado en 1939 precisó que un afrodescendiente llamado “Manongo” Avilés natural de Pisco (al sur de Lima) le informó “de un tambor hecho aprovechando unas botijas grandes con hueco debajo, el cual era tocado por un hombre montado a horcajadas en el cuello de ésta. He confirmado el dato en las tantas veces citado artículo del ‘Mercurio Peruano’. Esto parece una variedad peruana, pues no he leído que exista nada semejante en el resto de Hispanoamérica"(1). Luego indica que el señor Avilés tenía aproximadamente 70 años de edad cuando fue entrevistado. A partir del dato que el artículo fue publicado en 1939, calculamos que el informante habría nacido aproximadamente en la década del 70 del siglo XIX. 
Por su parte Nicomedes Santa Cruz recogió el siguiente testimonio de afrodescendientes de Chancay: “…se usaban dos vasijas de barro cocido con el fondo roto, las bocas cubiertas con cuero del estómago de un burro como parche. La vasija más grande se conocía como “llamador” y la otra “replicador” (2), que adornaba el ritmo de la primera.
Para lograr la tensión necesaria para afinar se ponían un pequeño brasero con corontas o bosta y el calor se aplicaba a través del lado abierto de la vasija, mientras el tocador probaba los cueros hasta que llegaban al tono deseado: profundo para el llamador y más agudo para el replicador. Estos tambores de cerámica se tocaban directamente con las manos sobre los cueros”(3)
William Tompkins, en su tesis “Las tradiciones musicales de los negros de la costa del Perú”(4) , indica que “consistía en una gran botija cónica de barro cuya boca se cubría con piel estirada que era afinada hasta conseguir la tensión deseada al calentar el interior de la vasija con brasas. Este instrumento se usó también en la cofradía de los negros bozales a fines del XVIII…”. Luego indica que: “Hasta las primeras décadas del siglo XX, este tambor de botija de barro podía hallarse en muchos lugares del Perú. Los negros de mayor edad del distrito de El Carmen en Ica nos informaron que este tambor fue usado en la hacienda San José hasta 1925 para acompañar diversos géneros de música negra, incluido el festejo. El que tocaba se sentaba al borde del instrumento”… “El tambor de San José medía aproximadamente 80 cm de largo y 40 cm de diámetro en la boca, la cual estaba cubierta con piel de cabrito muy tensada y atada con cuerdas. El poderío de este tambor era tal que podía ser escuchado a kilómetros de distancia”.
Por su parte Chalena Vásquez en su trabajo de campo hizo una entrevista al profesor Sánchez de San Luis de Cañete en 1978, quien le informó sobre el tambor de botija; “el músico se sentaba a horcajadas –a caballo- sobre la tinaja para percutir”(5) . También Chalena en uno de sus artículos sobre los instrumentos musicales afroperuanos informa sobre el tambor de botija.  
El autor del presente artículo, anteriormente en el libro “La Otra Historia”(6) publicó un testimonio de doña Rosa Campaña en Zaña. Ella dijo: “Antes bailaban el tondero, pero dicen que antes tenían una botija. Eran botijas grandes y les templaban cueros. Con esa música bailaban las señoras antiguas. Sabían bailar el tondero. La botija era antes como tambor…”
Por su parte el viejo artista zañero Juan Leyva nos dijo en la década del 70 del siglo pasado un refrán:
“Chivo que rompe tambor
con su propio cuero lo paga”
Agregó que es una indicación al percusionista para que toque más despacio, porque si lo hace muy fuerte se puede romper el cuero y entonces tiene que pagarlo con su propio dinero. Agregó que del chivo se hacía el tambor en Zaña. El mencionado refrán también lo hemos escuchado en otros países.

Uso inicial de las botijas
Según los testimonios recientes recogidos en Zaña, las mencionadas botijas servían para guardar y transportar vino o pisco.
La señora Concepción Suárez Romero (7) de 84 años, quien en su corral tenía tres tinajas de barro cocido, (una entera y dos rajadas) en entrevista realizada el primero de junio del 2010, nos informó que en ellas se traía vino a Zaña. Las trasladaban en barcos a los puertos del norte. Agregó que después del consumo del vino, en las casas de Zaña las usaban como vasija para guardar el agua y que la conservaba fresca. La parte inferior de la tinaja se hundía en la tierra del corral para mantenerla fija. También dijo que ella ya no las empleaba porque tenía actualmente un depósito de plástico grande. La señora Suárez proporcionó una de sus botijas al Museo Afroperuano.
Nuestra hipótesis es que dicha botija fue confeccionada a fines del siglo XIX o comienzos del XX.
Las medidas de las botijas de barro encontradas en Zaña se aproximan a las que son descritas por Tompkins. Solamente hay que agregar que el espesor de las botijas es de dos centímetros a dos centímetros y medio, lo cual permite que no se filtre el licor y pueda conservarse. Dichas botijas eran resistentes. También describe la señora Suárez que en la parte superior tenían una tapa. Es decir, se transportaba el licor en vasijas totalmente cerradas.
En el Museo Afroperuano está en exhibición la copia de una antigua fotografía de Eugene Courret (8) , del siglo XIX en donde se ve a un afrodescendiente echando un líquido sobre una larga botija cónica en una casa limeña.
Todos los testimonios coinciden en señalar que el tambor de botija se usaba hasta las primeras décadas del siglo XX. A nuestro criterio el proceso de extinción se explicaría por los siguientes factores: a) El envase y traslado del vino de las zonas de producción hacia los consumidores tuvo una modificación. Las botijas de barro fueron cambiadas por botellas de vidrio y b) luego en las zonas rurales de la costa, el uso de las botijas cónicas para guardar agua fue cambiado por depósitos o baldes de plástico de diversos tamaños.
Es probable que las tinajas de barro cocido, (con las características mencionadas) tengan su origen en las campiñas en donde se preparaba vino y pisco, en la costa peruana.

La reconstrucción del tambor de botija
Son varios los instrumentos musicales de los afrodescendientes que se han extinguido. Es un desafío su rescate, revaloración y difusión.
Coinciden varios autores en precisar que las botijas que se usaban para la percusión, eran “desfondadas” en la parte inferior. Debemos tomar en cuenta, que por su forma cónica dicha parte era de diámetro más pequeño.
Investigadores del Museo Afroperuano de Zaña conjuntamente con los jóvenes Carlos Urbina Romero y Enmanuel Briones Balcázar(9) lograron reconstruir dos tambores de botija(10).
Los materiales o elementos que se requieren para la reconstrucción del tambor de botija de barro son cinco.
1) La botija de barro. Algunos sostienen que dicha vasija se hacía con “barro cocido”, otros sostienen que se trata de arcilla. Es cuestión que algún especialista examine el material.
2) El cuero de ganado. En el caso de Zaña se ha reconstruido usando cuero de chivo que fue secado al sol. Primero se echa sal encima y se clava los extremos del cuero sobre una pared, a fin “que le caiga el sol y se seque” durante dos o tres semanas según explicaron los vendedores de cuero. La confección del tambor se ha hecho conservando los pelos. Según nos informaron gradualmente se irá pelando hasta quedar el cuero solo. Luego de la experiencia de confección se recomienda que se use cuero “de chivo viejo”. Se ha verificado que el uso de cuero de animal tierno, sencillamente se raja al ser percutido, ya que el borde del cuero puede abrirse por la fricción con el barro cocido.
3) Tres aros de fierro. Fueron preparados con varillas largas de fierro que luego fueron llevadas al herrero conjuntamente con la botija y el cuero. Dichas varillas las transformaron en aros. Dos de los aros sirven para sujetar el cuero en la parte superior de la soga. El tercer aro sirve para ser colocado en la parte media de la botija. (hay que tomar en cuenta que en la mayor parte de haciendas costeñas ha habido herrerías). En el caso de la experiencia de reconstrucción de tambores se hicieron los aros en una herrería de la zona de Cayaltí (11) (dicha localidad antes fue una hacienda cañera). En la actualidad hay varios herreros independientes en dicho lugar.
4) Se utiliza soga de cabuya (vegetal), es decir sogas antiguas gruesas. Estas sogas permiten sujetar el cuero y los aros.
5) Guano o estiércol para templar los cueros. Los dos jóvenes que tienen experiencia de trabajo en el campo, utilizaron guano, panca seca de choclo y paja. Se hace brasa sobre tierra y luego se coloca encima la botija. Con el calor, el cuero se va estirando. El procedimiento es tan efectivo que en un momento se infla levemente el cuero. En esos momentos se aprovecha para jalar y templar el cuero. Se ajustan las amarras. Inclusive en el proceso de templado de cuero se puede percutir  para apreciar las variaciones del sonido.
Los dos tambores reconstruidos están en exhibición en el Museo Afroperuano de Zaña. El primero fue presentado en público el 4 de junio del 2010 en conmemoración del Día de la Cultura Afroperuana y el segundo el 10 de junio del mismo año.
Las medidas del primer tambor confeccionado son las siguientes: la boca superior tiene 42 centímetros de diámetro y la abertura inferior tiene 25 centímetros. El largo mide 67 cm.
Interrogantes
Es importante que los especialistas en etnomusicología, los investigadores de nuestra cultura afroperuana y los artistas profundicen los estudios sobre el mencionado instrumento porque quedan algunas interrogantes.
1) ¿A qué se debe la mayor potencia del sonido del tambor de botija en comparación de otros membranófonos que se percuten con las manos?
2) ¿Qué tipos de melodías se tocaban con dichos instrumentos en las diversas culturas afroperuanas de la costa?
3) Una vez ya construido el tambor de barro no es fácil transportarlo, por su peso. Además se corre el peligro que se caiga y se quiebre. Es decir, queda la interrogante de ¿si solamente servía para ser usado en lugares fijos y no para desplazamientos, marchas o comparsas?
4) Además de las seis localidades mencionadas ¿en que otras partes del país se percutía el tambor de botija?
Respecto al probable uso musical del mencionado instrumento en los nuevos tiempos, quedan varias interrogantes para los especialistas en la materia y los artistas de la percusión. Por ejemplo: ¿Será posible que el tambor de botija, pueda ser usado por las nuevas generaciones? ¿Podría ser usado conjuntamente con los instrumentos modernos? ¿Qué impactos generaría su potente sonido?
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Notas:
(1) Romero Fernando. “Instrumentos Musicales en la Costa Zamba”, en Revista “Turismo”. Touring Automóvil Club Peruano. Lima. Marzo 1939. Año XIV. Nro 137. El texto hace referencia al Mercurio Peruano. Probablemente corresponda a la publicación del 19 de junio 1791. Esto último falta verificar.
(2)Podría denominarse “repicador”.
(3) Nicomedes Santa Cruz, “Su Majestad el Cajón”, El Comercio. Lima 1970, dominical (14 Diciembre1969; 15 de marzo 1970; y 3 de mayo 1970) según la referencia a Santa Cruz (sobre el tambor de botija), que hace Tompkins en su tesis p. 79.
(4)Tompkins, William David. “Las tradiciones musicales de los negros de la costa del Perú”. Tesis doctoral. 1981. Traducción al español de Raquel González Paraíso y Juan Luis Dammert E. Lima-Perú. CEMDUC. Centro de Música y Danza de la PUCP. 1982, p 78-79
(5)Comunicación de Chalena Vásquez al Museo Afroperuano el 8 de junio del 2010.
(6)Rocca Luis. La Otra Historia, Memoria colectiva y canto del pueblo de Zaña. Lima-Perú. Servicios Gráficos Aúrea S.R.L. (Instituto de Apoyo Agrario) 1985. p 276. (La entrevista fue realizada en 1975, pocos años después la señora Rosa Campaña que vivía en la calle Independencia falleció).
(7)Entrevista a doña Concepción Suárez Romero, el 1ro de junio del 2010 en su domicilio en la calle Independencia en Zaña-Chiclayo.
(8)Eugene Courret de nacionalidad francesa fue uno de los precursores de la fotografía en el Perú. En la segunda mitad del siglo XX hizo varios registros fotográficos de afrodescendientes. En uno de ellos se encuentra la imagen de la botija cónica. El original se encuentra en la Biblioteca Nacional del Perú. Una copia está en exhibición en el Museo Afroperuano de Zaña.
(9)Los dos jóvenes Carlos Urbina y Enmanuel Briones realizan trabajo rural, es decir tienen raíces campesinas y son familiares de destacados artistas de Zaña. Carlos es nieto de Medardo Urbina Sánchez conocido como “Tana” y Enmanuel es sobrino de Hildebrando Briones uno de los mejores decimistas del norte del Perú. El padre de Enmanuel es músico también. La sabiduría del trabajo de campo y la tradición artística son elementos que han contribuido mucho para que los dos jóvenes puedan contribuir a reconstruir el tambor de botija. Estos factores son importantes para valorar los conocimientos de los pobladores rurales.
(10)El proceso de reconstrucción ha sido registrado en tres videos por Giselle Burga Polo y Javier Exposito,en junio del 2010 y ha sido difundido a través de los sitios virtuales del Museo Afroperuano y en Youtube.
(11)En las principales haciendas de la costa peruana, había un espacio o local dedicado a la sección mecánica o herrería. En el caso de Cayaltí que está a poca distancia de Zaña, había una hacienda de mucha importancia. En la actualidad Cayaltí es un distrito. Actualmente hay varios herreros y soldadores Dos de ellos con mucha habilidad y destreza hicieron los aros.

Se puede ver el proceso de reconstrucción y escuchar el sonido del tambor de botija en los siguientes videos:
Video 1: Reconstrucción del tambor de botija
Video 2: Sonidos del Tambor de Botija
Video 3: Tambor de botija y jarana





Danny Rivas y Carlos Urbina percuten los tambores de botija que fueron reconstruidos. Foto: S. Arteaga



Jarana en Zaña con tambores de botija. Foto: S. Arteaga



Escuchando el  sonido de los tambores de botija. Foto: S. Arteaga

lunes, 14 de junio de 2010

PRIMICIA


ESCUCHA EL TAMBOR DE BOTIJA
TRES VIDEOS (RECONSTRUCCIÓN DEL TAMBOR, SONIDOS Y JARANA EN ZAÑA)
Ver videos en los siguientes enlaces:

VIDEO PARTE 1

VIDEO PARTE 2

VIDEO PARTE 3

La realización de los videos ha sido posible gracias a 1frameproducciones, una joven productora hispanoperuana, creada en 2006 en Madrid-España, pero que actualmente está instalada en el Perú para promocionar la cultura de nuestro país. Muchas gracias a Gisella Burga Polo y Javier Expósito Martín por este importante trabajo. Mayor información de la productora en el siguiente blog:

1frameproducciones.wordpress.com
Para contactos escribir a email: 1frameproducciones@gmail.com

Algunas escenas de la jarana que produjo el tambor de botija en Zaña

Jarana en Zaña: Bailando al rítmo del tambor de botija. Foto: S.Arteaga


El tambor de botija tiene el sonido más potente. Foto: S.Arteaga